sábado, 24 de julio de 2010

XEROX (2)

Chipreviejo sigue con XEROX,
pretexto del que me valgo cuando estoy muy ocupado.
Es escenario, para que actúen como teloneros
–a mis genialidades futuras–,
desconocidos escritores de fama mundial.
En esta entrada sale,
del escondite de mis archivos,
el mordaz italiano Stefano Benni,
que nos lega un delirante fragmento de su satírica novela: Baol.









Lo importante es divertirse

(Stefano Benni)



Decidí entrar en aquel restaurante. Un restaurante de lujo, de esos donde se chupetean langostinos con música de cuerdas como fondo, no sé si hablo claro, todo mármol, terciopelo rosa, espejos y velitas, parecía la garçonniere* de un yate árabe.






El maître me examinó con maîtresco desprecio. Fingí que no me daba cuenta.






– ¿Qué pescado hay? –pregunté.






– Todo lo que quiera –repuso fríamente.






– Tráigame entonces un plato combinado de mujólidos, caballimoroides, ástices, arañas, aspisalmonetes, valencianillas, caránganos, mejillones, rosellonas, tobillones, maranjenas, mediascolas, chipirones, bocas de bueyes, escrapiones, lotas, suros, lampugas, alegrías, bogas, salpas, boquerones, doncellas, nigricepos, pescadillas, anteojones, gatiherrumbres, comepiedras, chupaescollos, lubinas hermafroditas, meros alejandrinos, lofas abodegadas, paguros elefantes y ostracodermos extinguidos.






Me echaron. Con los tiempos que corren, es duro hacerse el gracioso si uno no es millonario. No importa. En mi filosofía lo importante es divertirse. Sabéis, es que soy un mago baol.





[* Garçonniere: institución gala por excelencia que no es más que un departamento que se usa para los affaires. Affaires: ¡Investíguelo Ud.!].

viernes, 16 de julio de 2010

SOÑAR

Olvidar la clave


Detalle de una foto tomada por Paola Ferreira


Cuando sepultábamos a papá, me abordó un amigo, un duro en magias y brujerías de variados tonos. No me dio el abrazo autómata del sentido pésame. Algo mejor: me dio la clave para volverme multimillonario sin recurrir a genocidios.


Me recomendó que esa noche, antes de dormir, me concentrara en pedirle a mi finado progenitor que me adelantara en el sueño el número ganador de la lotería más gorda del mundo. Lo que entrega “La primitiva” de España, sería un triste seco frente a mi PREMIO.


Yo, que no creo ni en lo que veo, pero sí le como cuento a mis amigos, le seguí el consejo.


Antes de sumirme en la dulce muerte de cada noche: solicité mentalmente a papá la cifra que me haría rico. ¡Y me la transmitió!


En mi sueño, subo a un ascensor súper-post-moderno de diseño nipón. Nadie me acompaña, ni siquiera un ascensorista de la cuota política goda.


Voy en pleno ascenso, velocidad extrema, disparado como volador de polvorero aguadeño. Me mareo, casi que levito. Sube el ascensor, sube, sube y sube como kumis casero.


Truena en mi mente la voz de papá: “El número del piso, donde pare el ascensor, es la combinación de dígitos que te hará un Ardila, un Santodomingo, un Sindicato Antioqueño”.


Alertado, impaciente, conmocionado: sostengo mirada atenta, dirigida a la secuencia del tablero digital que proclama el número por-venir. (¡¡¡Señores, no hagan su juego, que esa ruleta la envenenó MÍ PAPÁ!!!).


El viaje es la eternidad misma. Me irrito. ¿Voy para la terraza de un edificio de Jeque? Llega un número, cae el subsiguiente, se avecina el que le precede… ¡desesperante como electro anímico de mujer ciclotímica!


Me trepida un ventrículo, tiemplo escroto torero y aprieto el culo... y prosigue la ascensión. ¿Conoceré el lado oscuro de la luna? Por fin, dúctil, sin balanceos ni chirridos: ¡se detiene la máquina, abre sus alas, me atornillo al suelo!


Ahora, la cifra centellea morbosa ante mis ojos. Pero –¡vida puta querido bloguero!–, el guarismo era muy largo y difícil de memorizar. Incluso, entreveraba caracteres como de insultos de caricatura. Era algo así como: 76₪¨-₪9*6&521=¡?12xx8…


Y yo nada que lo memorizaba... y me invade una desazón verde, la desesperanza nativa… y el desgraciado ascensor pita como tren de cercanías, cierra las fauces y arranca conmigo para Antares.


¡Sigo en bancarrota! Soy un pobre diablo, un soberano tonto. Me muero de la piedra, me trozo las uñas hasta la madre, y la rabia me electriza, ¿por qué olvidé la recomendación más clave de mi amigo brujo?: ¡Al sueño hay que entrar con lápiz y papel!

miércoles, 7 de julio de 2010

ARABIA ANDINA

Carloncho

Hace muchos años existió en esta región un campesino muy ladino llamado don Tino. Osco, tosco, burdo y corazón curvo.

Tenía un diente de oro, dos dedos de frente, tres pelos en la cocorota, cuatro lunares en la tetilla, cinco centavitos en el bolsillo y seis estrías en la nalga derecha.

Era bebedorcito. Cuando estaba en sano juicio era muy… lento y cuando estaba borracho era muy vio... lento.

El cuento es que don Tino era dueño de un burro: hermoso y manso como Platero, fuerte y peludo como Hércules, y enamorado como don Juan.

Carloncho –alias del equino–, era un semental excelente, excelentísimo como el Papa. Todos los vecinos pagaban caro el salto para sacarle una cría a esa divinidad.

Todas las burras del Eje Cafetero subieron la tranca –del corral de Carloncho– y ninguna salió aburrida.



En una montañita, a una hora de acá de Manizales, don Tino tenía una chagra. Retacito de tierra, donde residía con su mujer y sus 18 hijos y medio. Vivía de la venta de los productos que allí cultivaba y que vendía en la galería.

Don tino madrugaba sagradamente todos los domingos, y enjalmaba a Carloncho. Aprovechándose de las fuerzas del portentoso y macanudo animal, le echaba encima:
  • 11 racimos de plátano hartón.
  • 10 bultos de yuca chirosa.
  • 9 cajas de tomate riñón.
  • 15 cargas de cebolla larga.
  • 20 panales de huevos de doble yema...

Y arrancaba con Carloncho: Me voy pal pueblo, hoy es mi día... En el viaje, por el camino, siempre trataba mal al animal: por mera maldad y puro capricho.

Cuando don Tino llegaba a Manziales, nunca se separaba de Carloncho.

Después de vender los productos, don Tino echaba para misa, y… Carloncho ahí. Iba a la cantina a tomarse unos tragos, y… Carloncho ahí. Para el inodoro, y… Carloncho ahí. A tirar paso con las coperas, y… Carloncho ahí.

Incluso, dormía en cama triple. Don Tino en un extremo, en el otro su mujer, y Carloncho en la mitad.

No era zoofilia en trío. No. Desconfiaba: temía que le robaran esa joya de bestia.


Pero, en esa época existía un ladrón muy famoso: Mirúz. ¿Ha oído hablar de él?

¡Mirúz, el que murió de un patatús!

Un día Mirúz, dijo:

– Por Chucho bendito y el papa Benedicto, juro que le robo ese semental a fulano de tal.

Y un domingo en la tarde se tiró al ruedo. Eran las cinco de la tarde… eran las cinco de la tarde… Junto con su compinche se escondió en un matorral, a un lado del camino.

Y ahí venía don Tino con la cabeza atrofiada en vino. Traía de cabestro a Carloncho, cargando remesa:

Panela melcochuda, un cuadro del Sagrado Corazón, un cuadro de jabón azul, clavos y canela, Pielroja, una mecha de fogón, petróleo, una bacinilla, un corte de tela, cucas para la señora, cucos para las niñas...

Antes de que pasara don Tino con Carloncho, Mirúz se quitó la ropa y quedó como mi Dios lo trajo al mundo.

Mirúz se fue con mucha mañita a un ladito de Carloncho. Le quitó el cabestro, y se lo puso en su cuello.

Apenitas Mirúz se percató de que su compinche ya había escondido a Carloncho, frenó en seco: ¡sheeeennnrrr!

Don Tino bramó: “Burro, arrreee, shuuu, bsuuu. Vamos malnacida bestia. Arrreee, shuaaa. Vas a ver la tunda que te voy a dar”. Y al mirar atrás pega severo alarido...

Cómo no se iba a asustar. Si en vez de ver a su burro Carloncho, lo que vio fue a un hombre escuálido, enjuto, enteco, langaruto, y en pelota.

Se le pasó la rasca. Se le puso la piel de gallina. Se le erizaron los pelos. Se puso pálido y sudoroso. Se le incrustó un taco en el esternón. Pero, sin embargo, siempre desconfiado, no lo soltó.


– ¿Y usted de dónde salió? ¿Y usted quién es?

– ¿Yo? He ahí el dilema: ser o no ser. Yo ¡soy su burro! ¡¿Qué digo?! Yo era su burro, pero ahora soy yo.

– ¿Qué dice usted? ¿Cómo así? No me enrede, cabrón.

– Mi historia es larga. Pero, voy a resumir porque estamos en un Blog. Yo era un muchacho común y corriente, nada refinado. Vivía en una población del Magdalena, en Plato, allí mismo donde un hombre se volvió caimán. Yo vivía dedicado al juego, a la vagancia: parqués, dominó, tute, natación y masturbación.

– ¡Virgen María!

– Después me envicié a la sustancia psicoactiva más letal: el alcohol. Bebía más que una yegua galopera. Y empecé a robarme todas las cosas de la casa para cambiarlas por aguardiente. Robé: cortinas, ropa, muebles, ollas, cucharas, tenedores, papel higiénico…

– ¡Cielo santo!

– Me envicié tanto que un día arranqué el sanitario de mi casa para trocarlo por vino de consagración. Y mi mamá que ya estaba cansada de tanta sinvergüencería me dijo: Muchacho no salgas me dijo ella a mí, pero yo hice un gesto y orondo me fui.

– ¿A empinar el codo?

– Sí. Y esa noche, ya muy encopetado, y faltando cinco para las doce, fui a pedir a un dueño de olla quinientos pesos de caldo de pajarilla para bajar la rasca, y lo que dije fue: Shuiii, fschiii, Rushhh. Y mi cuerpo empezó a agitarse, fuerte escalofrío. Me salieron pelos largos por todos lo lados, me crecieron las orejas, los ojos, los dientes y la polla. ¡Convertido en burro por la maldición de mi madre!

– Bueno, y entonces ¿qué fue de su vida?

– Pues por ahí vagar de manga en manga, comiendo manga, comiendo mango. Y un día pensé: Tengo toda la capacidad cerebral para ser: concejal, futbolista, periodista... Y me puede ir muy bien con esta palanca que tengo. Entonces salí al trote para Manizales.

– ¡Y triunfaste!

– No pude. Cuando estaba tocando las goteras de Manizales, unos ladrones me enlazaron, me secuestraron, y me vendieron en la galería. Y usted me compró. Caí en sus manos agresivas. Era mi condena. Porque con usted sólo recibí malos pastos, malos tratos, malas burras. Que de haber tenido yo el don de la palabra le canto la tabla. Que de haber sido yo un humano le pongo la mano.

– Perdóname buen hombre, que de haber sabido yo que trataba con un prójimo semejante, no le hubiera dado mala vida.

– Lo perdono, con una sola condición: de ahora en adelante trate muy bien a los animales, porque recuerde: adentro de un burro siempre suele estar escondido un Profesor.

Y don Tino lo soltó.


– Tenga esta platica para que se compre un traje y una muda, y plata para el traje de la muda. Tenga esta otra platica para que vaya a Plato a pedirle perdón a su mamá.

Lo despidió con lágrimas en los ojos. Y se fue para la casa sin burro y sin remesa.

Y cuando se enteró su mujer, portento de hembra: 120 kilos, 1 con 99 de altura, pelo en pecho y sombra de bigote… Cuando se enteró…

– Ve este sinvergüenza, claro, se puso a apostar y me dejó sin mercado. Se jugó el burro y lo perdió. Descarado, atrevido, buenoparanada. Esta semana remplaza al burro y el domingo compra otro. Andando... a trabajar... bestia... arrreee...

Y dicho y hecho. Esa semana le tocó a don Tino: cargar la leña, traer el agua de la quebrada, arar, dormir en pesebrera, jartar pasto...
 

Y lo más cruel. Esa semana, el Almanaque Bristol registró un fenómeno sideral. Todas las burras del occidente colombiano entraron en calor. Y don Tino tuvo que saciarlas a todas: 1833 burras y 45 burros puestos allí por equivocación.

La fila de burras se venía desde la finquita hasta el mismo Manizales. Pasaba por el puente de Olivares, el parque Fundadores, la Plaza de Bolívar. Y las últimas brurras le daban la vuelta a la Gobernación. De pronto, se desprendió un aguacero y se entraron al edificio para protegerse.

Subieron las escalas, abrieron las oficinas, se sentaron en escritorios, abrieron ficheros, escribieron en máquina, hablaron por teléfono, y desde ese día nos gobiernan.

El domingo, muy de madrugada, la mujer cargó a don Tino con las cosechitas.


– Andando, bestiaaa. Venda todo y compre un burro. Arrreee...

Don Tino, muy juicioso, vendió los producticos. Y salió veloz para el pabellón de animales: conejos, gallinas ponedoras, tortugas, palomas, chanchos, burros... ¡Sección Burros!

¿A quién encontró allí? ¡A Carloncho! Mirúz ya lo había negociado, y estaba allí para la venta. Cuando Carloncho vio a su amo, pues lo reconoció. Fuuuiii, fuuuiii, fuuuiii... clamaba y brincaba de alegría.

Y don Tino, para sorpresa de todos los que estaban allí en ese pabellón, y para desconcierto de los seguidores de este Blog, le dijo:

– ¡¿Volviste a caer en el vicio?! ¡¿Volviste a tratar mal a tu mamá, y te echó de nuevo la maldición?! ¡Miserable! Pero ahora sí te jodiste, porque no te vuelvo a comprar. ¡Maldito canalla!

Y compró un burrito de buena pinta. Animalito con papeles al día. Y con registro estampillado que autenticara: “Hijo de papá burro y de mamá burra”.

domingo, 4 de julio de 2010

EL DORADO (Parte 2)


Estadísticas

Por naturaleza soy escéptico. No creo en las estadísticas y me ofende quedar amarrado en ellas.

En el último Censo del DANE me escondí. No me dejé contar. Me escapé del rebaño.

Soy escurridizo como el jabón. Boludo y pelotudo: Maradona. Para mí, la estadística es amañada y la duda himno nacional.

Como fugitivo del Censo, con paso fino salgo de la recua. Brinco de la camada, cuando los tendenciosos de micrófono y vitrina sentencian: “Los 44 millones de colombianos creen que…”.

Hace dos años, estando de campesino, me quisieron atrapar en las estadísticas de beneficiarios del programa de “Seguridad Alimentaria”. Me ofrecieron 6 gallinas ponedoras, unos cuantos kilos de cuido para cebar dicho "ganado picudo", y unos paqueticos de semillas de verduras para una ensalada.

Me negué a recibir tal súper-ayuda. Mi cuerpo también tiene su ética, y además un sancocho asistencialista afloja el estómago.

De otro lado, por mero tonto, nunca me involucro en las estadísticas de los que adivinan grandes negocios en bonanzas futuras.

La bonanza marimbera me cogió sin antejardín. En la bonanza coquera vivía de paciente en un laboratorio dental. Y en la bonanza de Uribe fui un soberano pendejo, no entendí que estadísticamente cualquier ciudadano inocente se podía desmovilizar.

Volvamos al agro. ¿Qué cultivar en un minifundio en la era uribista, que no lleve a quiebra? Me pegué a las estadísticas agropecuarias: un producto hay que sembrarlo a tiempo, para que cuando se saque coja buen precio.

Procedí y enterré mi yuca, y al cosechar me enhebraron las mafias intermediarias. Saqué un banano grande y azucarado, y los precios me tiraron al piso; dicen los traficantes de la galería, que lo que pasa es que los huilenses superan a los caldenses en tamaño: ellos con abono esgrimen ahora uno más portentoso.

Fruto del desespero agrícola, una noche tuve una pesadilla. Soñé que tenía un florecido cultivo de minas quiebra-patas, que por estadísticas es lo que más se siembra en Colombia.

Y desperté sudoroso y temblando, en el sueño me tocó hacer la desyerba: me vi plateando las minitas retoñadas con una guadaña floja de cabo, y en pleno aguacero y en terrenos faldudos cruzando las eras subido en zancos de 5 metros.

Ante tanto desengaño rural, sólo me queda creer en alguna estadística. Hoy leí en una revista añeja: geólogos colombianos estiman que el volcán Galeras arroja anualmente en sus emisiones: ¡UN KILO DE ORO!

Salgó mañana mismo rumbo a Pasto (Nariño). Llevó una carpita para acampar en las laderas próximas a esa boca emisora. Y unos guantes de carnaza para aparar ese kilo de oro, estará muy caliente, y tengo la esperanza de que caerá ¡en lingote!

(En la imagen: el plátano de Taranto. Foto: mariolqc).

jueves, 1 de julio de 2010

XEROX (1)

Chipreviejo
abre XEROX,
nueva sección destinada
a ambientar
la olorosa pesadez de este BLOG,
con tijeretazos a la densa literatura clásica.
Lloverán desde ahora
textos cortos,
de autores jóvenes
y desconocidos,
como Gabo, con quién hoy,
y sin su permiso, inauguramos este espacio.


INVULNERABLE

(Gabriel García Márquez)

Un caballero llevaba en el bolsillo del pecho un libro de reciente aparición. Cuando alguien le hizo un disparo a quemarropa fue conducido al hospital, donde se constató que el agredido gozaba de perfecta integridad física. El proyectil no había alcanzado a atravesar el libro.

Un crítico literario comentó:

- “Claro, es uno de esos libros invulnerables. Ni siquiera una bala alcanza a pasar del segundo capítulo”.

martes, 29 de junio de 2010

La Columna de don Onésimo (IV)

Don “One” reaparece. Habían pasado 18 días desde que entregó su tercer artículo. Estaba ocupado montándole guardia a un veterano de la puntada y la tijera.

Don “One”, por tener ‘medidas’ tan particulares para un pantalón, se atrevió a recurrir a un maestro de tradición.

Va pues su cuarta columna, una aventura que sufre al meterse a un tinglado de personajes, vericuetos y viejas usanzas de la señorial Manizales.

EL SASTRE


¡Qué ropero! El otro día después de enviar mi ropa a lavar, me quedé sin ropa.

Debo comprar algunos pantalones, pensé en un instante de lucidez.

Pero como días antes había escuchado la historia de un amigo cuyo trabajo había sido desplazado por las máquinas, en solidaridad con Él y con los viejos oficios, decidí visitar a un Sastre.

Los jóvenes tal vez no los conozcan. Son unos señores de avanzada edad, que trabajan en pequeños locales de casas coloniales. Sitios estrechos pero acogedores, casi siempre con una mesa larga llena de telas cortadas y una o dos máquinas de coser.

Llevan una cinta métrica enrollada en el cuello, fuman y visten elegantemente con chaleco para las tizas. Son flacos, con uñas largas para las puntadas, pero limpias porque es una forma de ocupar las horas libres.

No usan computador, pero tienen en su lugar, un cuaderno de 100 hojas línea corriente con los bordes levantados. No gustan de los cuadriculados, porque escriben con letra grande y adornada, que ahí no cabe. Prefieren los lapiceros plateados de dos cuerpos enroscables y con mina.

Generalmente escuchan tangos en la radio, señal inequívoca de que poseen un gusto refinado. Excelentes conversadores, porque en su trabajo hacen uso permanente de la imaginación. Es una de sus herramientas preferidas. Con ella, fabrican las historias que utilizan como disculpa para justificar los frecuentes incumplimientos con los clientes.

Preguntando, y caminando, encontré uno en la carrera 24 entre calles 26 y 27. Hablamos al más alto nivel (la radio tenía mucho volumen) y rápidamente acordamos el precio del proyecto. Me dijo que Yo debía suministrar la materia prima, pero –debo reconocerlo– me explicó dónde conseguirla.

Volví con la tela. Inmediatamente, y sin que mediaran pre-pliegos ni ninguna clase de demoras, comenzó a diseñar. Con gran precisión, tomaba medidas sobre mi atlético cuerpo, y procedía luego a vaciar la información en su cuaderno. Unos minutos después, había terminado. Me miró fijamente, y sin vacilar, preguntó:

– ¿Cuánto va a abonar? Yo no inicio ningún trabajo, sin que me abonen como mínimo, el 50%.

He aquí, un hombre de principios. Severidad y puntualidad pensé, son cualidades propias de los mayores.

– Aquí tiene su anticipo, Señor.

Esa era la última anotación que le hacía falta al párrafo donde había anotado mis medidas. Mezclaba letras y números armónicamente. Abona: $40.000.

– ¿No me da un recibo? –pregunté con timidez.

– No se preocupe, aquí queda registrado y aun si me muriera, mi familia le respondería.

Salí contento, seguro de haber hecho un negocio con un verdadero representante de aquellos tiempos.

El viernes siguiente, me presenté muy puntual a reclamar mis pantalones.

– Hombre vecino, qué pena con Usted, pero resulta que se me atravesó un cliente con una urgencia. Un amigo que se iba a casar y necesitaba un vestido completo para la ceremonia. Comprenderá Usted que no podía fallarle.

– Por supuesto, ni más faltaba Señor; entonces ¿cuándo vuelvo?

– ¿Qué le parece la próxima semana?

– Me parece muy tarde, pero si no es posible antes, yo espero.

– Oiga… vecino, ¿no me podría Usted adelantar otro dinerito? Cómo le parece que el amigo del vestido no me ha pagado aún.

– Con mucho gusto le abono otros $20.000, pero por favor apúntelos en su cuaderno.

– Por supuesto, vecino. Es más, aquí le voy a colocar el saldo, para que no haya lugar a dudas. Calidad y cumplimiento es mi lema.

Durante dos semanas estuve visitando la sastrería. Permanecía cerrada.

A la tercera semana lo encontré.

– Vecino, porqué no había vuelto. Sus tres pantalones están listos desde hace dos semanas. Yo ya los iba a poner en venta.

Me mostró uno por uno, hizo un panegírico a su costura, pero no me los pude probar porque no había espacio.

Luego en la casa, pude hacerlo. Quedaron anchos, pero… deje así.

Estoy pensando seriamente en visitar el almacén de Arturo Calle.


sábado, 26 de junio de 2010

Carta a Benedicto XVI


Manizales, 2010-06-26


Su Santidad:

Joseph Alois Ratzinger
El Vatic-ANO


Venerable Papa:

Un saludo, sin la mano, pues quién sabe que ha hecho con ella.

La presente es para solicitarle, muy comedidamente, que incluya en su SANTORAL, el listado de un tremendo equipazo conformado por 11 honorables personajes, que servirán para seguidores devotos que urgen distracción.

Como yo sé que hay mucha tramitología, para ungir las once figuras que postulo, le digo de antemano que cuento con el visto bueno del más alto jerarca de la curia colombiana, pues me dijeron que es la mejor
“palanca”.

No le quito más tiempo, pues se que anda muy ocupado defendiendo las fechorías de los suyos.

Hasta luego.

(Anexo listado).

POSTULACIONES


1.
Las sugerentes chicas que enseñan escotes pronunciados donde tras bambalinas se adivinan alebrestados pezones, y que son felices agachándose para airear y dejar entrever la alcancía trasera, ahorrarán esfuerzos exhibicionistas y sobreactuaciones acartonadas, encomendándose a…
San Pámelo.

2.
Los extremistas votantes colombianos que sentarán en el solio presidencial a otro guerrerista, adorarán como ícono favorito a… San Gría.

3.
Las enfermizas amas de casa que no admiten reguerito ni mugre ni polvito ni basurita ni olorcito, idolatrarán a… San Pic.

4.
Las bailarinas de ritmos sedantes y epilécticos, hablo de las enardecidas amantes del anestésico reguetón, podrán ser fans de…San Goloteo.

5.
Los corruptos politiqueros colombianos, las ratas de alcantarilla que se agrupan en Partido, los maestros que sin vocación enseñan, las mujeres que se casan por interés, y los periodistas con la ética anidada en la mugre de panzón ombligo de cocktail, va la agüela que besarán la estatua de… San Guijuela.

6.
El electo Santos (mago de la máscara y la picardía), el tal J.J. Rendón (genio de la propaganda oscura como el ombligo de Pelé), y la recua de prepagos (tragasopas de la difamación), prenderán velitas a… San Cadilla.

7.
Los enviados de Dios que endulzan oídos de impúberes sacristanes y que se embeben de jugos efebos, y que gustan arrodillar acólitos para que chupen néctares místicos, cargarán en sus abullonadas billeteras la imagen de… San Turrón.

8.
Los que por amor a la familia se matan camellando (capaces hasta de trabajar toda la vida como cajeros de banco), y los pocos que madrugan a rebuscarse la papa con honradez y dignidad, merecen su…
San Día.

9.
Los atorrantes adoradores del chip y el ingenio asiático, y que se valen de la tecnología in para ostentar falsa grandeza, podrán darse golpes de pecho frente a… San Sung.

10.
Los rápidos para borrar la escena del crimen, los acelerados para deglutir, y los veloces para la cópula estilo kikirikí, prenderán fugaces velitas romanas a… San Tiamén.

11.
Los carnívoros asesinos que instigan la puñalada marranera, para luego aplicar dentelladas a deleitosas morcillas, tendrán una imagen envuelta en servilletas de… San Grenegra.




Su Santidad:

Quedo a la espera de su santa respuesta. Me puede escribir a chipreviejo@hotmail.com, aunque lo mejor es que me haga un comentario en este mismo Blog, pues a Usted en mi E-mail lo tengo como ‘correo no deseado’.

jueves, 24 de junio de 2010

Juguete

SEMÁNTICA LETAL


En las últimas ‘nueve semanas y media’, rodillas en asfalto, el Man persistió en el ruego: una mísera “pruebita de amor”.

Ante tanta insistencia, la Woman ya compadecida –pero definitivamente ávida–, aprobó el asunto para que el Man probara el asunto.

Estrellada noche de luna llena (instantes que convulsionan la química del agua). Repentinamente, la Woman gruñe con melosidad ardiente:

WOMAN: Papi, bueno... ‘hagámole’ pues.

Y el Man, en ataque epiléptico-gramatical, reprocha con acento diacrítico:

MAN: Mi doncella, no seas tan mal hablada. ¿Acaso no sabes que estamos ante exigentes fisgones Blogueros? ¡Qué oso! Nena, pula y afine léxico. Te voy a mandar la...

WOMAN: (Expectante y apasionada) ¡¿Me vas mandar la qué...?!

MAN: Te voy a mandar la… copia de mi glosario privado, cuaderno donde estoy haciendo acopio de...

WOMAN: Bueno… papi… deje esa cháchara y ‘démole’ rapidito, que ‘desafortunadamente’ mi ‘amá’ sólo me dio permiso hasta las 4 de la mañana... cuando cante el gallo.

MAN: Mi vida, ¡qué falla! ¡Corrígete! Ya no se dice ‘desafortunadamente’, di ‘infortunadamente’. El ‘desafortunio’ no existe: lo válido es el ‘infortunio’. (Prepotente y apasionado) Es una sugerencia que me hizo mi ‘DRAE’.

WOMAN: (Celosa y furiosa) ¡¿DRAE?! Ahhh… ¡Una fufurucha! ¡Una patisucia! ¡Una culicaliente!

MAN: Gorda, serénate. ‘DRAE’ es un diccionario, su sigla significa…

Tres horas en ese ir y venir, y de aquello nada. Cansada de inoportunas peroratas sobre la Lengua, y con ansiedad de intercambiar lenguas, la infortunada Woman vomita enunciados sin aderezo lingüístico:

WOMAN: Papi… van siendo exactamente las dos y pico de la mañana, ¡¿upa pues?!... ¡Aprovechemos! Recuerde que hoy es el día en que por fin 'satisfaceré' tu deseo...

MAN: Mi amor, no diga 'satisfaceré'. Lo correcto es ‘satisfaré’.

Y el Man, zapateando el suelo, re-cal-ca:

MAN: Sa-tis-fa-ré.

Apostando, recurriendo a féminas tácticas calenturientas, la Woman replica:

WOMAN: ¡Ayyy...! Papi, mira, tengo un dolorcito aquí...

Intempestivamente, la Woman enseña fémur, fragmento veleidoso, enclave atractivo, provocador... ¡Una piernota! ¡Severo tarro!

WOMAN: Amorcito, ¿sabes 'masajiar'?

Abruptamente, la Woman le conduce la mano a lindes del fémur: hinchamiento volcánico, fragor de magma, neuralgia de entrepierna. Pero el Man, sorpresivamente, saca la mano y tira un envilecido secreto:

MAN: Mi cielo, estaba por decirte... no sé si enterarte de esto... me abruma decírtelo directamente...

WOMAN: (Orgásmica) ¡Dímelo amor! ¡Suéltalo nene! ¡Desenrolle flaquis!

MAN: (Tomando aire) Está bien: quería revelarte que la palabra ‘Articulación’ viene del griego ‘Arthron’ que significa articulación. Y haciendo uso del pre-fijo ‘Artr’, se derivan términos como ‘Artritis’... ¡Ahhh, clarooo!... ¡Sufres inflamación en la articulación! ¡Rápido, recurre al SISBEN!

Finalmente, al filo de las 4 de la madrugada, la Woman va al grano:

WOMAN: Papi, quiero que me hagas ‘añico’...

MAN: ‘Añicos’ no tiene singular.

El tiempo acosa, la Woman lo mismo. El firmamento torna azul pollito. La conducta traumática de esta perlita de Man, tiene a la Woman cual sartal de histeria: rabia, agites, escozores...

WOMAN: ¡Basta ya! Papi… ¡‘fórzame’!

MAN: Di ‘fuérzame’.

WOMAN: ¡'Vólcate' sobre mí!

MAN: Di ‘vuélcate’.

WOMAN: (Desengañada) ¿Aún me deseas?

MAN: No lo tengo claro...

WOMAN: ¡¿No?!

MAN: Déjame pensarlo...

WOMAN: ¡¿Pensar qué?!

MAN: ¿Cuándo es que ‘aun’ lleva tilde?

Resumiendo: la furiosa Woman, tanto luchó y tanto ‘bregó’ (tercera persona del pretérito de bregar), que a las 5 a.m. salida de cabales, y haciendo uso de la tercera persona del pretérito del verbo ‘degollar’... ¡Lo de-go-lló!

jueves, 17 de junio de 2010

MONÓLOGO

Mea Culpa





Sí, señor Juez, ¡yo lo maté! O más bien, fui apagando la vida del ancianito, desde el mismo momento en que le impregné, le fleché, le pegué, le incubé… Mejor dicho, le regalé un saludo: ¡un SALUDO!

Entiéndame: si la duda mata, si los celos matan, si matan de un susto, si esa nena me mata, si hay mate al rey… ¡un SALUDO también tiene derecho a matar!

Ahora, tratando de interpretar los hechos, señor Juez, quiero decir:

- Me reventó, sin mi voluntad, un relato ruso que se me incrustó el siglo pasado, en mi subconsciente.

No, señor Juez, no narraré tal relato, y tampoco diré el nombre del escritor, porque puede figurar como autor intelectual, y no quiero someter a demandas judiciales a los sucesores de los derechos.

Bueno, señor Juez, como Usted diga. Daré una sinopsis, que seguramente me saldrá chambona:



Un lambón y timorato funcionario, que estaba con severa gripa porcina, se tose sin premeditación en toda la nuca de un corrupto burócrata. El resfriado personajillo se apena, se arrodilla, se disculpa, pide perdón al salpicado.

¡Sobachaquetas! ¡Cepillero! ¡Cargaladrillos! ¡Lambeculos!… Hablo claro está, señor Juez, del empleado de pacotilla.

Sigo entonces. Por tal acción, el ente servil, durante varias noches no concilia el sueño, por haber cometido una infracción maleducada en contra de la nuca de un mando superior de cuello blanco.

Pasa en vela 6 días. Su estrecha conciencia de subordinado, le cercena inclemente el espíritu por haber cometido tamaña afrenta. Insomnio, culpabilidad y gripa, se conjugan, se revuelven, se amacizan, y agravan su estado de salud. Y al séptimo día, el empleadillo muere, tieso como gato envenenado.

No me estoy desviando, señor juez (¿desviado?: ¡Usted!). Lo que pasa, es que añoro mucho a los jueces de antes, cuando recurrían en sus juicios a citas de clásicos de la literatura. Ahora, sólo tienen entre dientes a clásicos como Pereira vs. Quindío.




Bueno, señor Juez, me remitiré a los hechos:

Voy una mañana por la calle, con corazón alegre y chispa alborotada. Y me topo con un ancianito que viene de frente y me mira a los ojos. Yo, de mero cansón, por molestar, dándomelas de pícaro juglar, subo mis cejas, ilumino mis ojos, y diáfano le tiendo un SALUDO cordial al estilo metralleta:

- Señor: ¡qué tal!, ¡cómo le va!, ¡qué hay de nuevo!, ¡gusto en verlo!, ¡cómo están por la casa!, ¡saludes a los niños!, ¡besos al chiquito!, ¡pláceme verlo!, ¡que la Virgen lo acompañe¡, ¡orine antes de acostarse!...

Señor Juez, sólo saluditos en seguidilla, centellitos amables. Todos ellos, de puro repentismo fruto de una alta dosis de cafeína y nicotina que traía yo entre venas.

¿Qué respondió el finado? Señor Juez, antes aclaro que yo no me detuve ante él. Le inyecté mi SALUDO mientras seguíamos caminando. Cada uno iba en sentido contrario.

El ancianito, entre alegre y dudoso, entre temblores y rascadas nerviosas, contestó mi saludo:

- Joven… ¡¿cómo está?!

Yo confieso, señor Juez, que de manera maldadosa me detuve a contemplar las reacciones del ancianito. Muy parsimonioso, avanzaba un poco y giraba a mirarme, entre risueño y sorprendido.

Con toda seguridad, y me inculpo señor Juez de mi maldad, había caído en mi celada, y se preguntaba para sí:

- ¡¿Éste será hijo de quién?!

Y no fue más el asunto, señor Juez. Marché a mi casa feliz de mi pilatuna. Por una simple coincidencia, sólo me enteré de la muerte del ancianito, una semana después.



- Sí señor Juez, seré escueto, no porque Usted me obligue, sino porque estoy escribiendo para un Blog.

Yo, señor Juez, soy travesti a ratos y por vicio. Acostumbro a disfrazarme de plañidera para colarme en los negocios de pompas fúnebres. Lo hago solamente para tomar café caliente y fresquito, allí lo regalan por litros a los deudos que lloran sus muertos. Es un tranquilizante gratuito, como la muerte misma.

- Disculpe, señor Juez, con el permiso de Su Señoría, salgo un ratico al pasillo a soplarme un cigarrillo, porque tirar humo en su recinto, le acarrea multa a Usted, su Señoría, dueño de este negocio que usurpa justicia.




- Señor Juez, despierte a la digitadora…

Zampándome un café oscuro y doble, entró de sopero a un cuartico de velación. Y yo, que odio a los ojos que irrespetuosos espulgan por el vidrio a los dignos y honorables finados, extrañamente me lanzo a tal escrutinio. Y a quién pillo allí con algodón entre narices (y que ya todos lo saben): al ancianito del SALUDO.

Señor Juez, remato el cuento, diciendo que allí mismo capturé entre los cuchicheos de las plañideras, el signo que devela al homicida:

- Mijita querida, cosas raras se ven en esta viña del Señor, valle plagado de lágrimas, tierra del Sagrado Corazón de Jesús.

- Sí mijita querida, dizque una semana enterita, sin dormir, clamando entre fiebres y sudores: “¡¿Ese es hijo de quién?!”.

Por último, señor Juez, me declaro ¡cul-pa-ble! Admito que dar un SALUDO, aunque sea únicamente con la intención de jugar, es hoy en día un gesto peligroso, un acto que atenta contra la vida en comunidad.

- Señor Juez, quiero que quede constancia de lo siguiente: ¡Exijo que copias de esta declaración, no vayan a volar por Internet, adaptadas como “instrucciones cándidas para eliminar viejitos estorbosos”!

miércoles, 16 de junio de 2010

EL DORADO (Parte 1)

¡Brindo por ello!


Visibilidad: peladero de consumistas, hostil desierto de tripas golosas, desvarío climático de maltrato a la palabra. Temperatura: grúas y escases de ladrillos. Calenda: Día 01, Mes 01, Año 01.




- Compañeros, ya ajustamos el robo número mil a las nutridas joyerías españolas. Hoy, arrancando el siglo XXI, celebremos esta cifra simbólica. ¡Brindo por ello! -dijo el talentoso teatrero, que se desperdiciaba dando clases de percusión a sordos de ritmo, y cursos de expresión corporal a cuarentonas jamonudas.

Ese día la prensa ibérica, había gritado en grandes titulares el escabroso dato. Se completaban: mil joyerías de ‘La madre Patria’, asaltadas y saqueadas por la delincuencia colombiana.

- Compañeros, gocemos por la dicha de este logro. ¡Y que no se salve ninguna joyería! ¡Brindo por ello! -dijo el justiciero ex sindicalista, que se rebuscaba la vida barriendo las basuras de los trogloditas que jugaban de locales.

Y todos brindamos. Rechinaron copas desbordantes de vino barato con sabor pastoso. Éramos colombianos, pero no delincuentes.

Cuatro desarraigados migrantes. Dos, espantados de la tierra de origen huyéndole a la hambrienta parca nativa. Dos, buscando las migajas del supuesto confort. Pero, todos cual esclavos.

Éramos, esa noche de copas, cuatro estigmatizados ‘sudacas’ que, soñando el tal ‘Edén’, afrontábamos una realidad cruzada en ocres.

- Compañeros… Por el orgullo que nos dan nuestros coterráneos malandrines, todos ellos grandes profesionales: ¡Mil joyerías desvalijas, y hasta este momento no se ha derramado una gota de sangre! ¡Brindo por ello! -dijo la ética e híper-kinética periodista, que tarjaba manos a costa de limpiar culos ajenos.

Yo [que luego huí de ese conciliábulo de evocadores, a la caza de una suerte cocida en puñadas en las callecitas que me vieron nacer], esa noche de vino con hielo y Coca-Cola y polvo de fruta savorizante, llené nuevamente las copas y, teatralizando, solicité mi brindis:

- Compañeros, si los españoles en la conquista de América se robaron nuestro oro: ¡Ahora hemos vuelto por él! ¡Brindo por ello!

viernes, 11 de junio de 2010

La Columna de don Onésimo (III)


Con un atraso de un día (¡Uy, qué susto!), entrego la nueva columna (¡No lo operé!) de mi vecino de cuarto (¡Sin amancebamientos!), don Onésimo.

Don ‘One’, nos relata (como ya se vuelve buena costumbre) la vivencia del día, esta vez combina platónicas pasiones con meriendas trancadas, en un sobrio y breve escrito que dista mucho de sus dos opulentos apetitos: los soñados y los que matan por colesterol.





EL DESAYUNO


Hoy, después de un ayer productivo, desperté desanimado.

Nada que no se resuelva con un tinto y un Dólex, pensé y bajé a prepararlo.

Efectivamente, así fue. Media hora después, comenzaba a parecerme al mismo de ayer.

De repente (como el tango), suena el timbre y aparece ‘ella’. Muy linda como siempre, luciendo una chaqueta de botones, un arete largo, yines, una sonrisa entre amable y nerviosa y su morral azul.

El día está frío, pero su presencia cada jueves o viernes, trae un toque especial de calor.

Tal vez, por encontrarme bajo los efectos de aquella poderosa combinación de drogas, por un momento quise con ella, ser juguetón:

Subo las escalas, no me baño, me visto, bajo veloz (es un decir…) y se me ocurre invitarla a una pilatuna. A que rompamos juntos, la rutina por un instante.. ¡cuánta locura!

- ¡Volémonos! –le digo.
- ¿A dónde? –me responde asustada.
-
A desayunar al centro. Hay un restaurante fenomenal: huevos al gusto, arepa con queso, chocolate y jugo de naranja. ¿Qué le parece?

Otro contundente ¡no gracias!, pero ésta vez acompañado de una sonrisa marcadamente nerviosa, me indicaron que el juguetón en esta historia, sólo era Yo.

¡Lástima! Hubiera sido un buen comienzo de Jueves.

El desayuno como siempre, estuvo perfecto.

Debo refinar.

jueves, 10 de junio de 2010

Ejercicio de Digitación

Portafolio vs. Navaja


(Música:¡suspense circense!)

Chipreviejo onda frecuencia agonía sintonía… presenta atenta representa... ejercicio digitación dramatizado... “Portafolio vs. Navaja”.


LOCUTOR:
Límpido jabonoso sector ente excluyente zona rosa fétida gótica calle callejuela real… transita McNamara… obeso prestante fofo docto usura.
(Música: ¡sube caramelito!)

McNamara camina corre vuela espanta… sombra vislumbra vida tediosa porvenir rugoso asegurado.
(Música: ¡baja primor!)

Garra saurio McNamara… adosa fetichista pabellón auricular derechista… atenaza avantel-megaclón-light-verderrojizo.
(Música: ¡sube encanto!)

Perfil azuloso ampuloso McNamara... Botas itálicas golpean laceran mullido asfalto… Gama musical celestial compagina pop estética country… Fulgen destellos hirientes sórdida canícula equinoccial cafetera.
(Música: ¡baja fornica!)

Repentinamente habitante calle oscuro maloliente man mendigo… atadura topa choca McNamara… Mendigo interrumpe aborda cerca rodea acosa tiende redada caritativa.
(Música: ¡sube brusca!)

MENDIGO:
Señor seño usia mercesita mister master mesié licenciado caballero fina estampa… don dotorcito don benemérito don Cruz Boyacá... escúcheme nombro azul vírgenes mil sacro cielo... discúlpeme ruego mendrugo instante hilachita valioso time... pedirle mísero íngrimo favor...
(Música: ¡baja mamita!)



LOCUTOR:
Prevenidamente McNamara roza flamante pecho chaleco antibalas. McNamara off celular. Busca protección rabia babosa pastor alemán vigía bozal.
(Música:¡sube cariño!)

Sorpresivamente mendigo filuda navaja made-in-Taiwan esgrime esgrima… Mamagallista escarba uña musita misa globalizante lamento pedigüeño.
(Música: ¡baja reina!)

MENDIGO:
Dotorcito grito problem hungry... lánguido camello elástica cerviz... Quisiera suplico suplico excelencia suplico auxiliara...

McNAMARA:
Préstamo propio tipo indicado salvador...
(Música: ¡sube ternura!)

LOCUTOR:
McNamara ojos azul candor marinero oro pintan iluminan zafiro-gema-golfi… Colgantes ojeras mendigo inflan despichan expectativa… Inmediatamente saeta veloz mágicamente McNamara tarjetica intersticios vomita chaleco piel-rosada-delfín.
(Música: ¡baja ricura!)

McNAMARA:
Tenga ícono lema logo jefe grandes jefes préstamos blandos City-Social-Bank-Infi-Orbital… Acompáñeme pent-house taco coca cuco opio Internet… Condiciones módicas pactemos hablaremos módicas préstamo.
(Música: ¡sube yeguota!)





LOCUTOR:
Arrastrándolo violento viento hurgándole homoplato McNamara empuja mendigo… Intempestivamente mendigo swing meleo amague despiste desprende celada bancaria… Inmediatamente navaja atiza uña navaja Made-in-Taiwán vocifera salpica tufo Pielroja.
(Música: ¡baja nena!)

MENDIGO:
Dotorcito prevengo pregono pido presto deseo...

McNAMARA:
Hipotecar efectos formato Icontec-Iso-2010 digite Arial escrituras palancas anexe notariales propiedades estampilla palada...

MENDIGO:
Dotorcito pille atisbe ombligo tierrita umbilical…
Caer muerto dónde soso dotorcito simple li-mos-na….
(Música:¡sube terremoto!)

LOCUTOR:
Intempestivamente semblante vampiro McNamara empalidece corchetes pinceladas ira ponzoña cuerpo expele expeta expande expisco decembrino.
(Música: ¡baja querida!)

McNAMARA:
Li-mos-na atreve osa limosma… Alimaña rémora gorgojo vago atenido... Merece cene coscorrón cascada planazo...
(Música:¡sube florcita!)

LOCUTOR:
McNamara azota muenda tunda pela garrotera portafolio piel-rosada-delfín.
(Música: ¡sube mamaosta!)

McNAMARA:
Limosna perezoso machucho pangiliento desgualetao bazofia gonorzofia lacra gamba gala...
(Música: ¡baja bajito!)




LOCUTOR:
Cuerpo olorosas mendigo polvo nubes extramuros… McNamara persiste golpiza ceniza… Mendigo infructuoso protege baja cocorota… Sinfonía McNamara concierto porrazos timbales tambores guerra…
(Música: ¡sube nenorra!)

McNAMARA:
Descarado atenido mantenido malparido... Dios mírese míreme iguales… Trabajar madrugo trabajar ganarme papa panela pan pandeyuca… Madruga mendigar limosnear velar clamar. Pena mala imagen sinvergüenza tome porrazo llévese guarapazo…
(Música:¡baja suspirito!)

LOCUTOR:
Mendigo asfalto polvo besa cemento rodillas compunge suplica aferra atlética deportiva entrepierna McNamara...
(Música: ¡baja mujerzuela!)

MENDIGO:
Falsos positivos limpieza amenazado desplazado perdí chagra nada chamba family soberano cortante filo...

McNAMARA:
Ineficiencia falta competitividad transmite facha decadente mirada poco coeficiente poquito…Amigo bostezo despierte ciber-comercio globalización gire estudie cante Malthuse David Ricardo Hommes Junguito...
(Música: ¡sube cabalga!)

LOCUTOR:
Líquido barba verdoso pollito barba inunda puntillosa McNamara… Discurso flamea liberal neo choca silbante cristales rascacielos gemelos.
(Música: ¡baja muñeca!)




McNAMARA:
Descentrado submundo acoja labre liebre logarítmicamente leyes mercado libre libra libranza… Romántico convencido Estado obligaciones asistencialista desechables… Gas-agua-neón educamos sanamos regalamos urnas tamal-trago-taxi… Papito sude camelle labure irresponsable… Bajo autoestima grima tráguese puñetón tanganazo plomazo… Despedida limosna correazo ñapa sangre ñatas adiós caregarbimba chao alzao...
(Música:¡sube sirenita!)

LOCUTOR:
Mendigo cambio pensativo mente cuadricula radical efecto neoliberal animal... Lentamente brillo arma concentra plácido amigable filo… Repentinamente rostro mutar hombre verde increíble. Ojos ambarinos decisión secretan espeluznante… voz sonido eco interior:
(Música: ¡baja ya!)

MENDIGO:
Competir consumir botar guardar despresar acumular vomitar hastiar... comer comer comer…

LOCUTOR:
Mendigo transmutado amenazante cacha navaja primer imbécil idiota transeúnte boquiabierto…
(Música:¡sube cachonda! )

MENDIGO:
Disculpe bájese billetera bájese chaqueta bájese reloj…
¡Bájese de la nube que estoy trabajando, gran guebón!
(Música:¡baja baja mamita!)





miércoles, 9 de junio de 2010

Chimenea de Humores



PLUMA ALTERADA



Chipreviejo, es un fragmento virtual de universo y ‘realidad’, inventado para escenificar traumas y circunstancias insufribles de la vida, pintadas con humor guasón, humor gris, humor vítreo… Y es, desde luego, chimenea de todos los humores.

Chipreviejo, tiene el malintencionado propósito de alterar la pluma, de todos aquellos ociosos que penetran a este Blog, por cuenta de un tal Señor Google, que debe ser un hábil Dios con la misión macabra de agenciarnos opio.

Chipreviejo, se halaga de todos los apuntes, que depositan almas de aura gozona en la bolsa de los comentarios. De allí, de ese baúl de existencias gratas, traigo sin edición malévola, una carta anónima que pregona la segunda parte de “Mi Primer Grumito”:


Anónimo dijo...


Señor bloggero. Caballero relator.

Ciudadano cronista con un Don: Sacar a la luz cosas que se dicen, se ven o se oyen por los extramuros de una ciudad en deconstrucción.

Es un escrito provocador, pues dan ganas de imitar al contador y narrar por qué razón de aquellos polvos, devienen estos lodos. (Léase, algunas embarradas).

Muy buenos los detalles externos, pinta muy bien el escenario, describe estupendamente lo que se cuece entre las bambalinas y muestra muchas verdades sibilinas, aunque no todo sea cierto, en la oscura vida de las chicas del night club de las “pica piedras”.

Lástima que la pequeña desplazada Aguadeña apagara la luz.

Pero quiero escribir y por eso le digo, que el narrador no puede fundir en negro, lo que ocurre desde el canto del gallo de las cinco y media de la mañana hasta el ñarrido bullicioso y galembero del gato negro.

¿A oscuras metí la mano o a oscuras metí los pies?

Se explaya el autor en detalles descriptivos, muy ricos, sabrosos, pero racanea a la hora de los temblores, en el momento supremo de este lúdico cuento.

Nos priva del susurro de despedida triste a la Monita, que debería ir resaltado en letra negrita Times New Roman y con bastardilla.

¿Autocensura, rubor?

Después nos pringa, unta o embadurna con una moraleja distante y poco esclarecedora:

- “Las mejores amantes son las maiceras silvestres, que no conocen el televisor, actúan sin concepto ni censor, y huelen a crispeta agridulce”.

Yo quiero adivinarle, pero el lector es curioso por naturaleza, chismoso por definición y voyerista por tradición.

- “Sentí la tersa piel de una sílfide agreste que me sació en múltiples aromas y maromas”.

Este lector se imagina la gimnasia, olfatea los sudores, supone la magnesia, pero cuando las ninfas crecen, este avezado fisgón quiere poder guindar esas acrobacias, aunque sea por el ojo de la chapa que le proporciona el escribiente.

Uno como consumidor de literatura aspira a que le muestren, en cámara lenta, con repeticiones incluidas, cómo la sílfide rubia amparada en la oscuridad, cambia la timidez por la profesionalidad y de soslayo quiere ver cómo el mudito quinceañero se sacude la torpeza genética heredada, con unos impulsos vitales dichosamente reveladores.

Entonces sólo entonces, sabremos entender la turbia moraleja del relato de unos hechos, que ya han sido juzgados por los años y por el polvo de los tiempos.

Gracias por compartir tus experiencias, te seguiré leyendo.

Vladimir Nobokov.

9 de junio de 2010 10:28